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Be Muga: Trasciende en tu negocio

September 28, 2017

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Be Muga: Trasciende en tu negocio

September 28, 2017

Cuando queremos emprender en un nuevo spa business u optimizar una empresa wellness que ya habíamos establecido para alcanzar su máximo potencial, generalmente nos adentramos en un proceso de investigación que va demarcado por las reglas del mercado. Comenzamos a pensar en términos como planificación estratégica, ventas, resultados, mercadeo, expansión, finanzas, publicidad, etc. Es decir, dirigimos nuestra atención hacia un sinfín de herramientas que tienen resultados enfocados en los beneficios económicos potenciales para cualquier modelo de negocios, sin detenernos a pensar que los negocios dentro del ámbito wellness tienen una mecánica y un lenguaje propio que requieren de esfuerzos diferentes. 


En ese sentido, es importante antes preguntarnos ¿cuál es el alma de nuestra empresa?


La empresa es el servicio que ofrece, pero bajo el suelo que cimienta estos servicios hay un entramado humano y filosófico que da vida y particularidad a nuestro negocio. Solo al comprender este concepto, todas nuestras ideas estarán lo suficientemente claras y estructuradas para lograr no solo los objetivos económicos, sino también trascender por medio de nuestro modelo de negocios. Esto implica ir más allá de ofrecer y ejecutar un servicio determinado, es pensar nuestra empresa como un ser vivo que requiere alimentarse física y espiritualmente para crecer fortalecida.


Este importante proceso debe ocurrir de forma natural, no existe una especie de “filosofía wellness” al uso que uno pueda adaptar a la empresa. Ni tampoco esta filosofía puede imponerse, ya que el usuario de nuestros servicios notará una desconexión entre lo que decimos que es nuestro servicio y la ejecución del mismo. Muchos hemos acudido a un spa en el cual nos recibe una estatua de Buda en la entrada pero al interactuar con su personal notamos que los ademanes y el lenguaje de quienes allí trabajan no reflejan en ningún sentido el estado zen. Por tanto, no se trata del decorado, sino de que todo, desde los espacios hasta las manos del terapeuta, transmita una integrada y única filosofía. 


Esto se logra por medio del constante desarrollo de formas de hacer distintivas y únicas, que diferencien nuestra empresa de otras dentro del sector, toda vez que ofrecemos un servicio que tenga la capacidad de trascender, de quedarse impregnado en el cliente hasta su próxima visita.

 

 

Más que una filosofía, Be Muga.


Los japoneses traducen esta forma de pensar y hacer que mencionamos como la entrega total del ser al hacer, denominándola Muga (無我). Alcanzar el estado muga del ser es actuar de un modo espontáneo, puro, perfecto y total, sin ningún tipo de bloqueo; algo que solo es posible cuando el yo trasciende, olvidando nuestra corporeidad y recordando que somos almas que tienen un cuerpo físico y no cuerpos que tienen alma.

 

 

De la misma manera hemos de pensar nuestra empresa. Si su alma es el pensamiento que la determina y su cuerpo son las personas que en ella hacen vida profesional, por ende, todo el equipo de trabajo, desde el personal ejecutivo hasta los terapeutas, han de convertirse en eso que hacen, fusionando la técnica con el ser.

 

 

Servicios enfocados a trascender.


Sin importar cuál sea el Spa Concept que hayamos propuesto para nuestro modelo de negocios, o la afiliación filosófica que demarca nuestros servicios (occidentales como el quiromasaje u orientales como el masaje Thai, por ejemplo) deberíamos estar en la capacidad de establecer una comunicación espacio-cliente-terapeuta en estado muga, no solo en cabina durante el masaje, sino desde el recibimiento del cliente hasta que abandona nuestras instalaciones.  Hacerle sentir que está en un espacio de paz, al margen del estrés cotidiano, no es suficiente, debemos ofrecerle la oportunidad de desprenderse de su corporeidad y encontrarse consigo, con su esencia. 

 

 

Por eso es importante que nuestro servicio e instalaciones sean capaces de fluir desde el personal y los espacios, atravesarle y dejar en el cliente una huella significativa que le incite a volver. Esto se logra únicamente cuando quien ofrece el servicio se convierte finalmente en el servicio en sí mismo, es decir, cuando los límites entre lo físico y lo incorpóreo se trascienden.

 

Toda la intención y esfuerzo detrás de cada uno de los servicios que ofrecemos deben estar enfocados hacia la consecución de este objetivo, un concepto que finalmente se traduce en la experiencia del cliente.

 

 

Formación para crear experiencias.


Entendiendo que el cliente acude al spa porque está buscando vivir una experiencia única, como la raíz que ha de alimentar nuestros esfuerzos, hemos de procurar que nuestros empleados y terapeutas desarrollen habilidades, no solo en el ámbito más gerencial (ventas, comunicación, organización…) o técnico (en cuanto a terapias manuales o naturales a ofrecer), sino con miras hacia su crecimiento personal, para favorecer esta experiencia.

 

 

Generalmente cometemos el error de dejar por cuenta del personal su formación, por lo que amalgamar todos los conocimientos y experiencias que han tenido individualmente sea una ardua tarea que hace mella en la calidad de nuestros servicios, imposibilitando alcanzar una estandarización de los mismos, ya que los modos de hacer y pensar de estas personas no se logran complementar al formar ese equipo de trabajo que representará finalmente la esencia de nuestra empresa.

 
Por esta razón es importante que entre nuestros mayores intereses se encuentre facilitar a nuestro personal una formación significativa e integradora, capaz de abordar aspectos más profundos que les permitan trascender personal y profesionalmente para que alcancen un estado de unidad en el cual la técnica o las labores que desempeñan sean parte de sí mismos, que fluyan naturalmente hacia el cliente, logrando alcanzar el tan deseado estado Muga.


En cualquier lugar del planeta, las personas que se dedican a ejecutar habilidades que exigen movimientos físicos precisos y coordinados -desde músicos y malabaristas hasta deportistas y terapeutas manuales- deben acceder a un cierto grado de muga en sus acciones para alcanzar un nivel de habilidad extraordinario. No obstante, sólo quienes, en el nivel más alto, sean capaces de ejecutar estas acciones automáticamente, sin pensar en los movimientos que deben hacer, se convierten en verdaderos maestros.  

 

Hacia este objetivo deben apuntar  todos nuestros esfuerzos, ya que es algo que al final se traducirá en la mejora de la calidad de nuestros servicios y de esa experiencia que el cliente se lleva consigo a casa. 

 

 

Integrar el concepto Muga en todo lo que emprendemos es trascender, es ese factor que permitirá a nuestro negocio ir más allá, de un modo significativo.

 

 

Escrito y editado por BSpa Consulting

Septiembre 2017

 

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